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La motivación real no está en haber obtenido un trofeo

Para muchas personas el premio es el trofeo, sin embargo, para algunos, la motivación real se encuentra en el esfuerzo para superar la prueba.

Quiero que nos traslademos a las películas de Rocky. Por supuesto, la satisfacción con la que salíamos del cine era saber que Rocky Balboa había derrotado a sus adversarios que eran superiores en tamaño y fuerza.

Escenas como buscar una carnicería para pegarle al cuerpo de una vaca congelada como «punching bag», por falta de recursos, verlo hacer su rutina de ejercicios entre la nieve y un granero de Rusia… correr en la playa o en las calles de Filadelfia rodeado por la gente que le estaba apoyando para «la gran pelea» son las cosas que en realidad le dieron la victoria y que a nosotros como público nos quedaron grabadas en la mente.


Imágenes y retos como esos se convirtieron en el ahínco de futuros campeones para esforzarse y no dejarse vencer por la adversidad. 

Estuardo Gamalero - Automovilismo

Considero que lo que perdura en nuestra memoria no es la victoria en sí misma, sino el ejemplo de ver cómo nos preparamos y esforzamos en la adversidad de las condiciones.  

Dicho en otras palabras, un campeón no es el que ganó, sino el que nunca se dio por vencido y siempre se puso de pie. 

La mayoría de los deportes presentan pequeños espejos de cómo funciona el proceso de la vida para el ser humano.   

Preparar nuestro equipo y fortalecernos físicamente es el equivalente en la vida profesional de leer, estudiar y disponernos para un trabajo.   

En ese sentido, cada deporte al igual que cada trabajo y cada proyecto, presenta retos muy propios en condiciones que cambian de persona en persona. 

Las caídas y los golpes reflejan la frustración de perder un proyecto, terminar una relación o despedirnos de un trabajo.  Pero con la actitud adecuada, ese dolor se convierte en motivación para buscar nuevos horizontes y para darnos cuenta de que a veces podemos ser águilas adentro de jaulas, personas haciendo cosas que no nos realizan, y quizás, también podemos darnos cuenta que en nuestra zona de comodidad no nos estamos esforzando como deberíamos hacerlo. 

El trofeo representa la victoria, pero si no sabemos cómo se obtuvo y cuánto nos costó haberlo obtenido, no es más que un aplauso y un premio al ego.